Giorgio Fontana: Muerte de un hombre feliz & Por ley superior

Dos novelas muy interesantes que abordan los grandes asuntos de la política italiana que se prolongan en todo el siglo XX y hasta la actualidad, obra de un joven escritor, Giorgio Fontana, que hace bueno el tópico de “sorprendente madurez”. En Muerte de un  hombre feliz, trad. de Pepa Linares] se remonta a los años ochenta, al verano de 1981 en concreto, momento álgido de la actuación de las Brigadas Rojas. La narración se centra en un fiscal, Giacomo Colnagui, un hombre que entra en la madurez, casado y con un hijo, que se ocupa de la investigación del crimen de un político de la democracia cristiana. La narración de su vida cotidiana, durante la investigación se alterna con el relato de las vivencias de su padre, partisano durante la guerra, otro caído por la libertad. Fontana presenta las tragedias de un hombre justo –varios hombres justos a lo largo de la historia– desde una perspectiva radicalmente opuesta a la que ha estado de moda recientemente en novelas o películas que pueden definirse como posmodernas, la –muy interesante- de Giorgio Vasta, La vida material, y el film Il divo, de Paolo Sorrentino –que fue bastante mal imitada en El hombre de las mil caras, de A. Rodríguez; también se aleja en su tratamiento del sarcasmo de Las teorías salvajes, de P. Oloixarac y de la evocación de fantasmas, como se encuentra en La historia del pelo, con la peluca del “famoso” montonero. Se aleja deliberadamente del tratamiento juguetón y se coloca a ras de hombre para cavilar sobre la libertad y los modelos de lucha para defendera.

Me gustó tanto como para buscar enseguida otros libros suyos. Traducido al español [por C. Manzano] tenemos Por ley superior, que transcurre ya en nuestro siglo. Está protagonizado por un amigo de Colnagui, Roberto Doni, fiscal en Milán. No quiero destripar el argumento, así que no me extiendo sobre su argumento y desarrollo. Él es un hombre que ha desarrollado una buena carrera y, ya con 60 años, solo contempla una salida profesional acorde a su buena reputación. La complicación llega con la apelación por el crimen cometido por un tunecino, un caso que parece definido sin necesidad de mayores averiguaciones; pero al fiscal acude una periodista de izquierdas para poner en su conocimiento hechos que cuestionan la responsabilidad del tunecino. Fontana presenta de nuevo un caso de conciencia en el contexto de la Italia actual, con la crisis de los emigrantes, el futuro borroso de tan incierto que angustia a las clases medias y trabajadoras. Esta crisis ofrece varias facetas, una de ellas es, sin duda, la explotación que unos emigrantes pueden ejercer, y de hecho ejercen, sobre otros más desvalidos. Una vez más, Fontana muestra su talento al construir un personaje maduro –aunque creo que al protagonista le falta la desenvoltura, la mundanidad, que acompaña a los años y, desde mi experiencia, a ese sector social concreto de personas que han alcanzado un bienestar fruto de su esfuerzo y del reconocimiento de una profesión de nivel–, y al reflexionar desde la perspectiva y conocimientos del derecho. Se sitúa, una vez más, lejos del mundo pop, o de las vindicaciones coloristas y voluntaristas que por edad parecerían opciones naturales, y en su lugar esgrime la ley elaborada por los hombres –y por ello factible de rectificación– como herramienta de organización social a partir de la que conviene debatir.

Los conocidos, y laberínticos, vericuetos que entraña la interpretación de la ley sustentan la reflexión del protagonista, que confronta con sus allegados y colegas el dilemo ético y de vida que le ha caído encima. En Por ley superior plantea un problema de conciencia, de ética y deja a la imaginación del lector determinar cuál ha sido la decisión del protagonista. El impacto que la novela tuvo en Italia corresponde a la urgencia de una actuación que dignifique no solamente al país como entidad impersonal, sino a sus figuras de referencia.