El remitente misterioso por Proust, Fraisse y Pauls

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Hoy me ha llegado el volumen de relatos inéditos (hasta hace nada bien sûr) que Proust guardó, Luc Fraisse recuperó, transcribió y dio conocer al mundo y Alan Pauls ha traducido al español y prologado en edición de Lumen. Muy bien concebida la edición, incluso para quienes reaccionan con sarpullidos a las notas al pie, que aquí no faltan. Cada relato tiene su presentación y alguno se acompaña de notas sobre variantes del texto. Hay una segunda parte, me figuro que más para fanáticos y curiosos de la gran novela proustiana, titulada “A las fuentes de En busca del tiempo perdido“.
La espera en la cola de Correos para recoger otro paquete se me ha hecho cortísima leyendo el prólogo de Pauls… No hay manera de pillarlo en un renuncio: siempre es interesante.

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Informe Anagrama: EXCESO DE TESTOSTERONA, de Lucía Etxebarria (luego Amor, Prozac y dudas)

Hoy, Xavi Ayén publica en La Vanguardia que el último engendro de Lucía Etxebarria, Mujeres extraordinarias, repleto de fragmentos plagiados de diversas fuentes –que no cita, y por eso se considera plagio, al contrario de lo que ella entiende por tal– ha vendido más de diez mil ejemplares. No hablo en broma si digo que la editorial Anagrama me debería una paga vitalicia, tanto por el beneficio obtenido a cuenta de Crematorio, que saqueó de modo muy hábil mi manuscrito La playa (aunque no tanto como para que yo no lo descubriera), como por haberles evitado la tribulación de incluir en su catálogo a Lucía Etxebarria como autora de la novela que, debidamente arreglada, se convirtió en el bombazo que hoy le permite vender la moto de ser una escritora injustamente perseguida.
Como se puede leer en mi informe, acerté de lleno, para no variar… 😉

DE LA HABANA HA VENIDO UN BARCO CARGADO DE...

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Este es el informe de la novela que llevaba el título que encabeza el post y que se publicó como Amor, prozac y dudas. Transcurridos más de 15 años, la perspectiva deja ver varias cosas. La principal es que el éxito comercial de Lucía Etxebarria condenó muchas otras voces literarias posibles de mujer, más maduras y elaboradas, no necesariamente serias en su tono. Piénsese que andábamos por los 30-35 años, que no es poca edad. Contribuyó a arraigar un peterpanismo y un edipismo literarios ya indigestos. La segunda, que la editorial supo zafar la tentación de apostar por una nueva Almudena Grandes y arrasar. También, que de aquellos polvos (literarios) estos lodos (no literarios). Lo demás que se desprende, se ha desprendido, se ha desprendido y no hay modo de rescatarlo, ay! : D  😀

Exceso de testosterona novela, (no numerada)

Conviene advertir desde el principio que esta novela…

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