Diáspora cubana (de la que no habla Padura)

Una entrevista a una famosa disidente cubana, Omara Ruiz Urquiola, que como invitada desde un programa de la televisión miamense de mucha audiencia, El mañanero, de Alexander Otaola, habla de las contradicciones y acciones del régimen comunista contra sus disidentes. Muy inteligente y lúcida, tiene un momento de ironía muy acertada cuando acusa al actual régimen cubano de ser capitalistas de estado, como su nuevo modelo, China.  Ella está enferma de cáncer de mama y denuncia que no recibe el tratamiento adecuado.
Asimismo, desde su exilio en Suiza, su hermano, el biólogo y activista gay Ariel Ruiz Urquiola, acusa al régimen de haberle inoculado el VIH. Asegura tener pruebas que lo demuestran.

«El experto afirmó a Efe que tiene la “certeza absoluta” de que el VIH le fue inoculado en el hospital de Pinar del Río, donde le fueron administrados sueros fisiológicos, así como una supuestas inyecciones de glucosa concentrada para tratar la debilidad que padecía durante su huelga de hambre y sed.»

Al margen de la simpatía o antipatía que inspiren estas personas, hay un dato que suele olvidarse cuando se habla de Cuba, o que se ignora por falta de curiosidad sobre el asunto: cuando Estados Unidos decretó el embargo comercial de Cuba, el régimen de Franco fue el país -quizá el único europeo– que no acató la orden. Una dictadura fascista apoyando la economía de una dictadura comunista : los pormenores de la relación comercial y diplomática y cómo Franco estuvo siempre dispuesto a sacrificar a cualquiera de sus hombres están muy bien documentados en libros publicados en editoriales solventes, y en algunos casos se puede acceder a ellos por internet. Dicho de otro modo: es difícil formarse una opinión si no se leen fuentes de países diferentes.
Pero este tipo de detalles, que han de interesar sobre todo a lectores serios y con vocación de adultez, no interesan a Leonardo Padura, que prefiere entretener a sus muchos lectores con una muy singular hipótesis sobre la concepción de la Virgen María. Y quienes han leído la novela que el jurado del Premio de la Crítica de este año ha tenido la prudencia de descartar de su galardón saben de qué hablo.