Viajar, adicciones, pandemias

La foto está tomada en mayo, cuando los del top manta regresaban al Maremagnum. Cuando la pandemia empezaba a dar un respiro. Supongo que la adicción al móvil también tiene que ver con el auge de la corrección política, que impide mirarse unos a otros, salvo en aquellos lugares donde la entrada ya decide quién puede mirar a quién y quién queda fuera.

“Duelo siempre latente”, El invencible verano de Liliana, de Cristina Rivera Garza

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Ya puede leerse en la revista Mercurio la reseña dedicada al último libro de la escritora Cristina Rivera Garza, El invencible verano de Liliana. Su dispositivo narrativo recuerda a Jane, A Murder, de Maggie Nelson, un relato construido mediante poesías y extractos del diario de Jane y de las investigaciones del crimen. El libro no está traducido al español a día de hoy, que yo sepa.

El libro es, por supuesto, interesante y colma un vacío de testimonios directos en México, pero también dice mucho, y nada bueno, sobre el mundo de las grandes corporaciones editoriales españolas y sus estrategias comerciales, pues pocos ignoran que el tema de la violencia doméstica, de los abusos sexuales y, sobre todo la extensa bibliografía seria sobre el asunto considerado desde diferentes vertientes y disciplinas (política, sociología, psicología y psicoanálisis, jurídico) no nació con el movimiento americano MeToo.

Rivera Garza trabaja el texto de modo que resulte un concentrado de evidencias y transmita las diversas emociones que atraviesan las víctimas colaterales del crimen: familia, amigos cercanos. No deja duda sobre su intención –homenaje y denuncia– mientras Nelson  opta por combinar los planos narrativos generados por los diferentes géneros –cartas, diarios, declaraciones de sus allegados, notas de prensa, reflexiones de la propia autora– con el propósito de desactivar el morbo ligado a toda historia de crimen, y específicamente del crimen de una mujer joven. Su relato resulta vago, evocador y fantasmal como la presencia de la asesinada, e irresuelto, pese a haberse dado con el criminal. Esa vaguedad, esa irresolución reflejaba de forma intuitiva las dudas sobre la identidad del auténtico criminal, dudas que se confirmaron cuando los avances técnicos en análisis de pruebas, incluido el adn, permitieron identificar al asesino. Nelson recogió esta experiencia en otro libro, The Red Parts.

En cierto modo, puede decirse que ambos libros muestran una manera femenina de aproximarse a este tipo de crímenes que tienen a las mujeres como víctimas “naturales”: combinando diferentes planos y secuencias, apoyándose en diferentes géneros sin jerarquizarlos según su mayor o menor raigambre intelectual, acercándose al hecho mediante rodeos hasta alcanzar el núcleo duro del tema, y postulando una reflexión sobre el imaginario de cada época en torno a la libertad de la mujer y sus ambiciones de emancipación.

También es digno de subrayarse el modo como, desde las universidades y desde púlpitos legitimadores como revistas y diarios de gran circulación, las “expertas” españolas en feminismos y literatura de mujer se han apoderado de un tema que llevaban 25 años desdeñando.

Jane and Maggie retratos

In “Jane: A Murder,” poet Maggie Nelson (right) explains her rationale for writing a true-crime book about the 1969 killing of her aunt (left) that doesn’t focus on the killer: “It is Jane’s murder / that interests me. / His crimes do not”.


Duelo siempre latente

«Fue a partir de 2007 cuando el público lector español captó el gran interés de la obra de Cristina Rivera Garza (Matamoros, México, 1964), con la publicación de La muerte me da, una novela donde la hibridación de géneros y la indagación en la potencia expresiva del lenguaje resultaba en una historia que conjugaba audazmente el relato policial con el vanguardismo literario.»

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Cegados por las influencias: “A Bigger Splash” de Luca Guadagnino

Un naufragio de inmigrantes en el Mediterráneo

Este fin de semana han naufragado al menos dos pateras cargadas de inmigrantes que salieron desde África rumbo a las islas Canarias. En uno de los naufragios murieron 42 personas, de las cuales la mayoría eran mujeres y 8 niños. En principio, todos estaremos de acuerdo en que es un problema grave, complejo y difícil de resolver, sobre el que no cabe frivolizar. Pero siempre hay quien sabe vender sucedáneos de compromiso. Así adaptó Luca Guadagnino La piscina y las cavilaciones que me provocó su versión, A Bigger Splash, se publicaban esta semana en Jot Down.

Matthias-Paul luciendo las Vuarnet 06 de Dior. Del demoníaco Delon solo quedan sus gafas. (aunque Matthias Schoenaerts es un buen actor cuando tiene a qué hincarle el diente)