«La amistad era esto», cartas a PPP de Dacia Maraini

Maraini PPP Moravia de viaje land rover

Hoy se ha publicado la reseña dedicado a Querido Pier Paolo, el último libro de la escritora italiana Dacia Maraini, editado por Galaxia Gutenberg, en cuidada traducción de Helena Lozano Miralles.

Un fragmento:

«Y desde la primera carta tenemos a un Pasolini vivo, «esta noche he soñado contigo. Tenías tu sonrisa dulce de siempre y me decías: ¡Estoy aquí!», que la impulsa desde el mundo de los sueños a abordar diferentes temas, empezando por el ineludible: su muerte y el misterio en torno a la identidad de los responsables. Cuenta la escritora que fue a visitar en la cárcel a Pino la Rana Pelosi, el asesino confeso, pero tan poco creíble, y que accedió a escribir el posfacio de su libro, Io, angelo nero (1995), no por ingenuidad o por la típica blandura izquierdista, seguramente fue una voluntad de mantener vivo el caso pese a, o precisamente por, los muchos interrogantes y silencios que en esas fechas todavía lo rodeaban.»
El artículo completo se puede leer en Mercurio.

sabaudia spiaggia

(c) Foto playa de Sabaudia de Ferdinando Vegliante

Por qué Bolaño es el escritor más grande del mundo, Nicola Lagioia

lagioia portada ciudad vivos Ferocia-Lagioia

 

Nicola Lagioia da una clase magistral con, como eje central, su pasión por Bolaño, que ha dejado gran huella en su novela La ciudad de los vivos. Me ha extrañado que no haya tenido más eco esta novela porque es verdaderamente buena, mucho más allá del argumento que puede atraer al lector morboso adicto al true crime. Lagioia es un tremendo escritor, no porque sea el mejor de sus contemporáneos italianos, ¡qué sé yo si lo es o no!, no los he leído a todos. Pero para comprender por qué es tan buena La città dei vivi, publicada en castellano por Penguin, hay que leer por lo menos un tercio de la que le dio el Premio Strega, La ferocia (La ferocidad), que no se ha traducido aún a nuestro idioma. Parece que están esperando a ver cómo funciona la crónica del asesinato del joven Luca Varani a manos de dos niños bien de Roma antes de arriesgarse a traducir la otra, cuando son dos novelas simétricas en estilo y eso demuestra que Lagioia tiene planteamientos inteligentes respecto a su narrativa, por encima de intereses de carrera. La primera es un decidido tour de force de estilo elevado con una trama detonada por la muerte de una mujer joven, hija de un riquísimo constructor de provincias; es una novela sobre la corrupción, también psicológica, una investigación que va insinuando el motivo real de un derrumbe, que es también el de la Italia de los años berlusconianos. Al contrario de lo que suele ocurrir en los thrillers, incluidos los sudamericanos con el narcoterrorismo como fondo político-histórico, aquí la muerta no es el elemento angélico que pone en marcha una investigación llevada por el elemento asocial, es decir, un detective desaliñado con una vida más desaliñada aún; todo lo contrario, es más una pécora al viejo estilo, y el relato se levanta sobre los diferentes testimonios, que desarrolla otro personaje principal de lo más inquietante, el hermano bastardo acogido en la familia al morir la infeliz amante del constructor, con un perfil psicológico que le da mucho juego a un escritor con el talento, las lecturas y la inteligencia de Lagioia. Después del éxito que obtuvo La ferocidad, del respeto que cosechó entre los críticos jóvenes y sus colegas escritores, se entiende tanto que La ciudad de los vivos parezca una historia que salió a buscarlo, y por lo tanto no podía escribirla sino él, como las objeciones de esos críticos jóvenes -dudo que todos lo rechazaran, en cualquier caso-.
Estoy segura de que va a escribir otros libros interesantes que pondrán en perspectiva La ferocidad y La ciudad de los vivos demostrando que, además de saber crear y recrear personajes, su intención es reflejar la Italia de este siglo en un tono que no  es realista sino hiperrealista, con lo que el concepto tiene de intencionado, de distorsión, de subrayado de los perfiles con una finalidad más que estética.

En la clase sobre Bolaño, donde lee y comenta largos fragmentos de la última entrevista que la gran Mónica Maristain le hizo para PlayBoy México –risas constantes de fondo–, se advierte que la del chileno es una figura de escritor ya sedimentada, lo lee con plena libertad, desparasitado de aquellos elementos y del ruido que se le incrustaron cuando aquí lo aupó la burguesía ilustrada, hasta casi fagocitarlo, y se crearon fricciones y conflictos que, a quién iba a extrañarle, nunca provocaron un debate sobre la aportación de Bolaño, de su perfil de escritor vocacional, en medio de un panorama de escritores de vocación institucional más o menos transparente. Por eso no me sorprende que influya en escritores donnadie –como Lagioia, hijo de una clase media media, o en el último Goncourt, que se inspira en Los detectives salvajes en otro de los tantos libros que quiero leer, La plus secrète mémoire des hommes, del senegalés Mohamed Mbougar Sarr. Herralde, que a fin de cuentas fue quien le dio espacio para crecer, se preguntaba por qué no tenía más influencia en escritores españoles; la respuesta parece clara: el ecosistema cultural español no es el más propicio, pero para el resto solo faltaba esperar.
Yo no tengo a Bolaño por el más grande, ni es mi preferido pero sí creo que era un personaje necesario pero que por desgracia no ha liberado el stablishment literario español, que es lo que debería haber sucedido, lo que urgía. Pocas veces más que hoy ha estado tan aburguesada la cumbre de la literatura. Aunque, quién sabe si la ruina y la precariedad que es hoy el sustrato natural de los mejores lectores dan como fruto algún genio -o alguna genialidad- del vitalismo.

Dos napolitanos y un turinés

El napolitano Francesco Rosi adaptó Cristo si è fermato a Eboli, del turinés Carlo Levi, un clásico instantáneo de 1945, del que ahora llega una requetestupenda traducción de Carlos Manzano para la editorial Pepitas de calabaza. Y mientras le doy vueltas a lo que dijo este y filmó el otro, ameniza el ambiente la voz del napolitano Peppino Gagliardi -también recuperada su actualidad gracias a las bandas sonoras de pelis y series de culto.
Más sobre el tema meridional, aquí

Profondo nero, intenso giallo, 2 y 3 en Jot Down

SyCc0Vybz_720x0Los cuentos de Canterbury

Hoy puede leerse en JotDown la tercera y última parte de Profondo nero, intenso giallo, mi artículo dedicado a  las investigaciones en torno a tres asesinatos conectados entre sí, los de Enrico Mattei, Mauro de Mauro y Pier Paolo Pasolini, y que tienen como telón de fondo un tema de gran actualidad como es la autonomía energética de un país pequeño: el petróleo y el gas, la construcción de gaseoductos, y los obstáculos impuestos por las grandes compañías norteamericanas y británicas en el contexto de la emancipación de los países productores y la primera crisis del petróleo. Ahora que andamos metidos en la enésima guerra del petróleo –obsérvense los movimientos de Israel en Marruecos y su retraso en sancionar a Rusia, además de la multiplicación de ventas de armamento de Estados Unidos a Australia y a Alemania y recuérdese la conminación a España a armarse más, previa a la invasión de Ucrania– se comprueba que Pasolini era, como él mismo declaró, ante todo un intelectual que hacía su trabajo:

«Sé los nombres de las personas serias e importantes que están detrás de los trágicos muchachos que optaron por las suicidas atrocidades fascistas y de los malhechores comunes, sicilianos o no, que se pusieron a su disposición como asesinos y sicarios.
Sé todos esos nombres y sé todos los hechos (atentados contra las instituciones y matanzas) que han cometido.
Lo sé porque soy un intelectual, un escritor que intenta seguir todo lo que está pasando, conocer todo lo que se escribe al respecto, imaginar todo lo que no se sabe o se calla; que ata cabos a veces lejanos, que junta las piezas desordenadas y fragmentarias de un cuadro político coherente, que restablece la lógica donde aparentemente reinan la arbitrariedad, la locura y el misterio.»**

Como ya he contado más de una vez, el asesinato de Pasolini era una de las subtramas que abordaba yo en la novela -inacabada entonces y a día de hoy algo más adelantada– que me han plagiado dos veces: una por Chirbes -que dio lugar a Crematorio— y otra, mucho más torpe y ostensible, por Leonardo Padura, en ese truño llamado Como polvo en el viento. El personaje protagonista estaba a punto de publicar una biografía que incluía datos novedosos sobre el asesinato, lo que entonces, en 2003 cuando yo escribía, y en 2002 cuando transcurría la acción, era elucubración mía, siempre a partir de la abundante bibliografía reunida. Tusquets, la editorial que publica al plagiario Padura, publica ahora, tan oportunamente, una biografía…  con datos novedosos sobre el asesinato del gran intelectual italiano.

Sette sorelle -empresas petrolíferas

logos de las compañías petroleras llamadas las Siete Hermanas o Sette Sorelle, así conocidas desde que las bautizara el italiano Enrico Mattei; las compañías «que dominaron los mercados con sus golpes de Estado, con invasiones y pillajes, y con la provocación de guerras entre naciones y sus balcanizaciones (recuérdense las guerras verdaderamente intestinas entre Bolivia y Paraguay, y entre Ecuador y Perú, y la división del medio Oriente realizada por Lawrence de Arabia).» Fuente: aquí

En 2003-2004, cuando empecé a leer todo lo que pude sobre Pasolini y, por añadido sobre su asesinato, que se trataba de un crimen político era una sospecha muy extendida entre los sectores más progresistas de la cultura italiana, pero sin pruebas definitivas para identificar a los autores «intelectuales», que es lo único que permite cerrar un caso. En el artículo puede  comprobarse que hay tesis que se solapan en algunos puntos y se separan en otros fundamentales: para uno el móvil era un simple robo; para otros una emboscada planeada y conectada con los acontecimientos políticos de trasfondo fascista.
Faltaban investigaciones como las del magistrado Vincenzo Calia y los avances científicos de los últimos años. Varios de los libros que menciono o cito en el artículo hace años que se publicaron en italiano y siguen sin traducir. La gran -y excelente- exposición que se presentó en el CCCB data de 2013 y se ceñía a la relación con Roma. Si incluyo numerosas citas entrecomilladas es porque me importa poner de relieve que son muchas las publicaciones italianas que llevan años tratando el caso y sus múltiples derivaciones –incluso existe un artículo dedicado al destino del Alfa Romeo del escritor y a identificar a sus sucesivos dueños, hasta el presente–.

Sería un buen momento para reeditar las Conversaciones que Jean Duflot mantuvo con Pasolini, traducidas por Joaquim Jordà para la colección Contraseñas de la editorial Anagrama, que apenas se encuentra en librerías de segunda mano y que en Francia ha tenido varias ediciones.
Duflot entretiens portada francesaNo digo nada nuevo si recuerdo que hay muchísima bibliografía derivada -monografías, tesis en español, infinidad de artículos–, pero a mí me resulta interesante poder acceder al discurso directo de Pasolini en ese momento álgido de su carrera, cuando también se apuntan una serie de contradicciones entre su condición de celebridad internacional –por eso interesan tanto las conversaciones/discusiones/entrevistas que pueda mantener con franceses o norteamericanos– y su defensa/reivindicación de una marginalidad polemista.
Pincha aquí: Segunda parte del artículo

ORIANA FALLACI E' MORTA A FIRENZE

ROMA – SPE – ORIANA FALLACI – Una immagine di archivio di Oriana Fallaci durante il processo contro Pelosi per l’omicidio Pierpaolo Pasolini. ANSA – KRZ

Pincha aquí para leer la Tercera parte

Y ahora continuemos leyendo, viendo y discutiendo la obra de Pasolini.

Teorema Pasolini italiano

** : Pasolini: «14 de noviembre de 1974. La novela de los atentados», en Escritos corsarios, ediciones del oriente y del mediterráneo. traducción de Juan Vivanco, p. 108.

Profondo nero, intenso giallo: los crímenes de Estado de Mattei, De Mauro y Pasolini, en JotDown

Hoy se publica en Jot Down el primer artículo de los dos dedicados a las investigaciones en torno a los conocidos hoy como crímenes de Estado en Italia, tres de cuyas víctimas están relacionadas de manera imprevista: Pasolini (1975), Mauro De Mauro (1970) y Enrico Mattei (1962).
En España suele hablarse del caso Pasolini y de los otros dos sin declarar las fuentes de información. He querido hacer lo contrario, y subrayar que llevo años sugiriendo la traducción de la crónica que recoge más datos sobre estos casos y sus vínculos. Se trata de Profondo Nero, de Giuseppe Lo Bianco y Sandra Rizza. Es de 2009 pero su enfoque no ha caducado, si bien hay información nueva que completa lo que aquí se dice y que van recogiendo revistas y blogs especializados italianos.

En el artículo veréis lo interesante del contexto, personajes e investigación, las tácticas de la mafia, influencia de Estados Unidos, etc.
Pinchad aquí.

Recorte de diario: «Sigue siendo un misterio la auténtica causa de la trágica muerte de Enrico Mattei«
Enrico Mattei (derecha) y Franco Salerno
El periodista Mauro de Mauro investigaba los últimos días de Mattei en Gagliano Castelferrato. El perfil de De Mauro presenta varias facetas que conducen a pistas asombrosas

Crónica de la investigación del caso publicada en 2017. Vincenzo Calia es el magistrado que reabrió el caso y consiguió conectarlo con el homicidio de Pasolini. Sabina Pisú se ocupa de la otra mitad de la crónica. Pese a las notas, el libro se lee sin dificultad porque la investigación es apasionante.

Póster de la película que dirigió Francesco Rosi

La felicidad del lobo, de Paolo Cognetti en Mercurio

felicidad lobo portada

La última novela del italiano Paolo Cognetti, La felicidad del lobo, contiene ingredientes susceptibles de gustar a públicos muy diversos. Creo que queda por detrás de Las ocho montañas, pero sin duda su descripción de la montaña como un elemento vivo que reta al individuo en un momento de crisis generalizada de los sistemas de vida que ofrece no solo la ciudad sino el capitalismo globalizado constituye un cuestionamiento y una respuesta a tomar en consideración.
En algunos momentos me recordó otra novela inspirada en la filosofía hemingwayana, con grandes descripciones del paisaje montañés, los quehaceres del lugar y los caracteres perfilados por la dureza de los horizontes vitales; me refiero, claro, a Los bravos, de Jesús Fernández Santos.

La reseña, en Mercurio       →

El escritor y su perro Lucky

Mediterráneos: Lia Piano y André Aciman

planimetria portada seix barral

Ayer se publicó en Mercurio la reseña doble de sendos libros de memorias que recomiendo a todo aquel que quiera tomarse un respiro de la actualidad y/o sienta curiosidad por otros modos de narrar un género tan trillado como las memorias de infancia: Planimetría de una familia feliz, de la italiana Lia Piano, y Lejos de Egipto, de André Aciman, en Seix Barral y Libros del Asteroide, respectivamente. Los dos me sorprendieron por darme algo muy distinto de lo que esperaba y ambos tienen en común, además de la desbordante vitalidad del mundo que describen, la excelente traducción, de la mano de Isabel González Gallarza para Lia Piano y de Celia Filipetto para Aciman. El lector comprobará que con una traducción menos atenta al detalle la chispa que desborda la prosa de estos escritores tan diferentes nos pasaría por alto.lejos de egipto covert

Foto de portada de Herb Ritts

KA, de Roberto Calasso

Republico la reseña que escribí para La Vanguardia-Libros con motivo de la salida de Ka en español, hacia 1999. Con traducción del argentino Edgardo Dobry.

ABOUT PASSION -- De fotografía y otros entusiasmos


Un Deva
En la presentación de Ka, dedicado a la espiritualidad hindú, Roberto Calasso proponía que el lector superase el temor que pudiera experimentar ante un universo tan exótico y alejado de la realidad occidental zambulléndose sin más en su lectura; a fin de cuentas, aseguraba, en él se abordan temas tan elementales como la respiración y el sexo. Calasso dice la verdad, pero es la verdad de un erudito que, después de recorrer aquella cultura con material de primera mano –los textos sagrados, que ha estudiado valiéndose en parte de su conocimiento del sánscrito–, descubre que de lo que se trata son de las esenciales perplejidades que rondan al hombre desde que abrió los ojos de la conciencia. Por ello, el lector neófito haría bien en pertrecharse de un buen diccionario de sabiduría oriental con lo que evitará ahogarse en el océano de deidades de nombres y formas…

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«Ciudad sumergida» de Marta Barone en Mercurio

La revista Mercurio, que inicia nueva etapa, publica mi reseña de la crónica novelada de Marta Barone, Ciudad sumergida. Muy recomendable, especialmente interesante la tercera parte y cómo logra dar cuerpo a la metáfora que pone título al libro.

«Marta Barone, escritora hasta la fecha de libros infantiles, publica Ciudad sumergida, una crónica familiar que amplía su sentido como retrato político de un periodo de la historia italiana reciente. La autora concentra diferentes estrategias narrativas posmodernas para abordar uno de los grandes temas de la última década en Italia: la decadencia del comunismo y los efectos de la violencia armada de grupos de ultraizquierda durante los llamados años de plomo —es decir, las décadas de los 60 a los 80—, tanto sobre los directamente implicados en la acción violenta como en los considerados simpatizantes o «compañeros de viaje».»

El estilo es muy distinto de Il Divo, la película que Sorrentino dedicó a Giulio Andreotti, pero dice mucho de lo estimulante que resulta el panorama hoy de Italia si conviven formas tan distintas para tratar de los mismos asuntos: la corrupción, los estragos de las tiranías, el narcisismo de los líderes que boicotean directa o indirectamente los proyectos del grupo, los ideales de una generación.

Lecturas frescas / calientes: Marta Barone & Javier Argüello & Lowry

Tengo pendiente hablar de varios libros más o menos logrados que he podido leer en los últimos meses. Mientras tanto… señalo que por fin me llegan dos novelas (¿o memorias?) que parecen muy prometedoras, para remontar no solo la fatiga pandémica sino la fatiga existencial de tener que preparar un informe sobre el plagio y sobre la tendencia cada vez más evidente de destrozar argumentos/tramas/novelas que podrían haber sido mejores de no haberse escacharrado por la ambición de destinar el texto/engendro a su adaptación para serie de televisión.

Bienvenida por lo tanto a Ser rojo, de Javier Argüello, al que oí en una entrevista por la radio y me despertó el interés de inmediato. Dicen que va por su 3ª edición, algo que para mí no significada nada si la información no se acompaña del número de ejemplares correspondiente a cada una. A fin de cuentas, si hablamos de números hablamos de matemáticas, y esta es una ciencia EXACTA. Avala a Argüello Enrique Vila-Matas, garantía de generosidad con las nuevas generaciones de escritores, como en su momento lo fue Fogwill [sin la losa, en ambos, de los clientelismos que caracterizan  a otros escritores y críticos].

Y luego, los que me leen a menudo ya conocen mi interés por Italia, y el periodo posguerra-principios de los 80. Así que tenía que echarle el ojo a Ciudad sumergida, de Marta Barone [en traducción de Xavier González Rovira], que aborda, como están haciendo varios de sus contemporáneos, el peso de los años de plomo en el presente de los vástagos de los protagonistas y víctimas del periodo. Novelas de buscar al padre y/o al héroe… todo un género.

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Ambas novelas aparecen en Penguin Random House. Oí, por cierto, que publicaban una nueva versión de Bajo el volcán, de Malcolm Lowry, que incluía como prólogo la célebre carta del autor a su editor. Estaba, precisamente, leyéndola en mis «tanteos» de inglés en un viejísimo ejemplar de penguin y os adelanto que tal publicación es un acierto pues la carta es una obra maestra de la persuasión y se incluye en un género que en España se conoce y trata poco –básicamente porque muchos editores no saben escribir con un nivel de calidad y profundidad conforme a su función y/o responden al autor con un estruendoso silencio/desprecio–: la epístola al editor.

Y aquí seguimos… en la pelea