«El árbol de agua» de Tonino Guerra, en Mercurio

ABOUT PASSION -- De fotografía y otros entusiasmos

Linograbado Arbol de agua

Un libro de poesia que es también un libro-objeto, por el cuidado de la edición -de Pepitas de Calabaza–, en los grabados, el papel, la traducción de Juan Vicente Piqueras, que se ha ocupado de traer al español toda la poesía de Tonino Guerra, conocido sobre todo como guionista de un sinfín de títulos emblemáticos, muchas veces galardonados, incluso con el óscar a la mejor película.
El árbol de aguaes una metáfora del río que recorre la comarca de la Marecchia, en la zona de la Emilia Romagna, de donde era originario el poeta y guionista, autor de Amarcord (F.Fellini), La noche de San Lorenzo (Taviani), La notte, y un larguísimo etcétera que ahora apetece revisar.

Se puede leer la reseña completa en Mercurio. Aquí, un fragmento de la entrevista, que he traducido del italiano, que le hiciera Giovanni Biagioni para la revista Impactum.

«»Yo era profesor…

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El común olvido, de Sylvia Molloy en El Trujamán

DE LA HABANA HA VENIDO UN BARCO CARGADO DE...

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El común olvido, de Sylvia Molloy: «Y en esos detalles se me va la vida»

El común olvido es una novela de Sylvia Molloy, autora bonaerense que reside en Nueva York desde hace décadas, donde imparte clases de escritura creativa y está especializada en la «escritura de mujer» y «homosexualidad en el ámbito hispano». La primera edición de El común olvido data de 2002 y en 2012 la editorial Eterna Cadencia la reeditó también para España. Menciono el desfase de fechas porque la acción principal transcurre, se deduce, a finales de los años noventa y la autora se cuida de que el protagonista y narrador omita decir qué presidentes y partidos ostentan el poder tanto en Estados Unidos como en Argentina. Daniel, el narrador, es gay, ronda la cuarentena, es trilingüe, de padre inglés y madre argentina, trabaja también en francés. Ejerce de traductor y bibliotecario, y viaja a Buenos Aires…

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«La amistad era esto», cartas a PPP de Dacia Maraini

Maraini PPP Moravia de viaje land rover

Hoy se ha publicado la reseña dedicado a Querido Pier Paolo, el último libro de la escritora italiana Dacia Maraini, editado por Galaxia Gutenberg, en cuidada traducción de Helena Lozano Miralles.

Un fragmento:

«Y desde la primera carta tenemos a un Pasolini vivo, «esta noche he soñado contigo. Tenías tu sonrisa dulce de siempre y me decías: ¡Estoy aquí!», que la impulsa desde el mundo de los sueños a abordar diferentes temas, empezando por el ineludible: su muerte y el misterio en torno a la identidad de los responsables. Cuenta la escritora que fue a visitar en la cárcel a Pino la Rana Pelosi, el asesino confeso, pero tan poco creíble, y que accedió a escribir el posfacio de su libro, Io, angelo nero (1995), no por ingenuidad o por la típica blandura izquierdista, seguramente fue una voluntad de mantener vivo el caso pese a, o precisamente por, los muchos interrogantes y silencios que en esas fechas todavía lo rodeaban.»
El artículo completo se puede leer en Mercurio.

sabaudia spiaggia

(c) Foto playa de Sabaudia de Ferdinando Vegliante

Qué tipo de crítica de la traducción queremos, en VV.CC.

Mis traducciones - María José Furió / Liu

La serie El juego del calamar ha provocado mucha polémica por el subtitulado plagado de errores.


Hoy se publica en Vasos Comunicantes, la revista de la ACETT, mi artículo dedicado a la crítica de la traducción. Presento varios ejemplos del tipo de crítica con diferentes niveles de profundidad y análisis de parte de académicos, críticos, estudiantes y ese monstruo que es el usuario anónimo de internet.

«Es una pregunta y una reflexión a la que llevo dándole vueltas hace algún tiempo y parece que ahora, cuando las opiniones y reseñas sobre libros ya no están restringidas a diarios y a revistas especializadas, es un buen momento para plantear algunos aspectos del asunto.

Ya conocemos las respuestas habituales a por qué los críticos suelen pasar por alto un comentario algo desarrollado al trabajo del traductor: que no tienen acceso al texto en el idioma original o que, de tenerlo, no…

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Por qué Bolaño es el escritor más grande del mundo, Nicola Lagioia

lagioia portada ciudad vivos Ferocia-Lagioia

 

Nicola Lagioia da una clase magistral con, como eje central, su pasión por Bolaño, que ha dejado gran huella en su novela La ciudad de los vivos. Me ha extrañado que no haya tenido más eco esta novela porque es verdaderamente buena, mucho más allá del argumento que puede atraer al lector morboso adicto al true crime. Lagioia es un tremendo escritor, no porque sea el mejor de sus contemporáneos italianos, ¡qué sé yo si lo es o no!, no los he leído a todos. Pero para comprender por qué es tan buena La città dei vivi, publicada en castellano por Penguin, hay que leer por lo menos un tercio de la que le dio el Premio Strega, La ferocia (La ferocidad), que no se ha traducido aún a nuestro idioma. Parece que están esperando a ver cómo funciona la crónica del asesinato del joven Luca Varani a manos de dos niños bien de Roma antes de arriesgarse a traducir la otra, cuando son dos novelas simétricas en estilo y eso demuestra que Lagioia tiene planteamientos inteligentes respecto a su narrativa, por encima de intereses de carrera. La primera es un decidido tour de force de estilo elevado con una trama detonada por la muerte de una mujer joven, hija de un riquísimo constructor de provincias; es una novela sobre la corrupción, también psicológica, una investigación que va insinuando el motivo real de un derrumbe, que es también el de la Italia de los años berlusconianos. Al contrario de lo que suele ocurrir en los thrillers, incluidos los sudamericanos con el narcoterrorismo como fondo político-histórico, aquí la muerta no es el elemento angélico que pone en marcha una investigación llevada por el elemento asocial, es decir, un detective desaliñado con una vida más desaliñada aún; todo lo contrario, es más una pécora al viejo estilo, y el relato se levanta sobre los diferentes testimonios, que desarrolla otro personaje principal de lo más inquietante, el hermano bastardo acogido en la familia al morir la infeliz amante del constructor, con un perfil psicológico que le da mucho juego a un escritor con el talento, las lecturas y la inteligencia de Lagioia. Después del éxito que obtuvo La ferocidad, del respeto que cosechó entre los críticos jóvenes y sus colegas escritores, se entiende tanto que La ciudad de los vivos parezca una historia que salió a buscarlo, y por lo tanto no podía escribirla sino él, como las objeciones de esos críticos jóvenes -dudo que todos lo rechazaran, en cualquier caso-.
Estoy segura de que va a escribir otros libros interesantes que pondrán en perspectiva La ferocidad y La ciudad de los vivos demostrando que, además de saber crear y recrear personajes, su intención es reflejar la Italia de este siglo en un tono que no  es realista sino hiperrealista, con lo que el concepto tiene de intencionado, de distorsión, de subrayado de los perfiles con una finalidad más que estética.

En la clase sobre Bolaño, donde lee y comenta largos fragmentos de la última entrevista que la gran Mónica Maristain le hizo para PlayBoy México –risas constantes de fondo–, se advierte que la del chileno es una figura de escritor ya sedimentada, lo lee con plena libertad, desparasitado de aquellos elementos y del ruido que se le incrustaron cuando aquí lo aupó la burguesía ilustrada, hasta casi fagocitarlo, y se crearon fricciones y conflictos que, a quién iba a extrañarle, nunca provocaron un debate sobre la aportación de Bolaño, de su perfil de escritor vocacional, en medio de un panorama de escritores de vocación institucional más o menos transparente. Por eso no me sorprende que influya en escritores donnadie –como Lagioia, hijo de una clase media media, o en el último Goncourt, que se inspira en Los detectives salvajes en otro de los tantos libros que quiero leer, La plus secrète mémoire des hommes, del senegalés Mohamed Mbougar Sarr. Herralde, que a fin de cuentas fue quien le dio espacio para crecer, se preguntaba por qué no tenía más influencia en escritores españoles; la respuesta parece clara: el ecosistema cultural español no es el más propicio, pero para el resto solo faltaba esperar.
Yo no tengo a Bolaño por el más grande, ni es mi preferido pero sí creo que era un personaje necesario pero que por desgracia no ha liberado el stablishment literario español, que es lo que debería haber sucedido, lo que urgía. Pocas veces más que hoy ha estado tan aburguesada la cumbre de la literatura. Aunque, quién sabe si la ruina y la precariedad que es hoy el sustrato natural de los mejores lectores dan como fruto algún genio -o alguna genialidad- del vitalismo.

«Tus cuerpos estaban al menos más jugositos»

Warren Sonbort


El último número de Mercurio, núm. 219 marzo/mayo, en papel, NO MORE DRAMA, con un dossier especial dedicado a las artes escénicas, publica mi reseña de un libro especialmente recomendable: Correspondencias. Cartas de cine. Es cine experimental, que equivale a decir la semilla de toda vocación cinematográfica. La selección de cartas y respuestas es estupenda y no puedo esperar más a recomendarlo, pues trata de todos los aspectos ligados a la creación de una película. El título del artículo es una de tantas frases inesperadamente poéticas, de una poesía surrealista, que se pueden entresacar del intercambio de diversos talentos. Están Jonas Mekas, Eisenstein, Duras, Pasolini, Renoir, Stan y Jane Brakhage… y, por zambullirnos en el cliché, no sabría decir si están todos los que son pero sí son todos los que están 😉 😀
Publica la editorial madrileña La Fábrica, como siempre con cuidadas ediciones (que conviene atesorar porque, cuando se agotan las ediciones, van luego muy buscadas, como ha ocurrido hace nada con mi traducción del libro del fotógrafo Gabriele Basilico). Que azuce las ganas de rastrear y descubrir la trayectoria y la obra de los directores menos conocidos ya dice que esta antología consigue por lo menos uno de sus objetivos.


Arranca así:
«Los editores de Correspondencias, Garbiñe Ortega y Francisco Algarín, resumen de manera diáfana lo que el lector va a encontrar en estas Cartas de cine cuando en la presentación escriben: «Más que una recopilación (de cartas, de imágenes), este libro plantea una composición, una red de relaciones y yuxtaposiciones, que estimula nuestra intuición ante un encuentro posible» y en el párrafo anterior: «Estas cartas que nos miran —y que miran a cámara— pueden estar ligadas al trabajo o a la vida, a la originalidad de un análisis o a los más sinceros afectos. Y nos permiten acceder al estrato más profundo posible de la psique de esta persona que, además, es cineasta.»
A partir del interés que supone acceder a la tramoya de la creación cinematográfica expresada en las misivas de los representantes indiscutibles del cine experimental o no comercial, prácticamente cualquier organización es buena. Ortega y Algarín estructuran la correspondencia en cinco bloques: Ofrendas, porque los cineastas también son espectadores y sienten el impulso de manifestar su admiración por la obra o la trayectoria de un compañero, mostrar gratitud porque una obra maestra influye en el ánimo y lo serena, o por dar un espaldarazo al recién llegado; quizá la carta más original entre estos homenajes sea la que Alan Ginsberg y Peter Orlovsky dedican a Chaplin en 1961 desde Bombay: «He aquí una carta de amor para ti» arrancan. «Somos un poeta feliz y un poeta infeliz en India, lo que suma dos poetas. Nos gustaría visitarte cuando pases por India para hacerte cosquillas en los pies». Tratándose de Ginsberg, sospechamos que va puesto de alguna droga euforizante, pero los editores de este volumen no han elegido al buen tuntún el contenido y líneas después comprendemos que es una carta de aliento: «Además creemos que Un rey en Nueva York es una gran película», porque se trata de eso, de animar al genio tras el fracaso de un film crítico con la política norteamericana de la época: caza de brujas y amenaza nuclear como plato cotidiano. Chaplin, por su lado, escribía a Dziga Vertov en 1931 para encomiar su trabajo con el sonido en Entuziazm: Simfoniya Donbassa y más adelante otros corresponsales hablarán a fondo del arte de crear la identidad sonora de un film.»

Ilustración portada: Sofía Fernández Carrera

«Una débil luz», Saleh Diab

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Depuis un mois deux semaines trois jours et demi
vingt-quatre minutes et quatre secondes
je me dessèche sous ton silence
bien placé pour voir les branches
qui quittent leurs arbres sur la grand-place,
au-dessus de l’église
les prières brûlent et partent en fumée
les feuilles qui tournoient ne sont que des étoiles
qui ont perdu leur terre ancestrale
et la lumière qui inonde les maisons et collines
n’est autre que le masque porté le jour par la nuit
et je suis toujours moi
je crois en tes mains
c’est un matin si semblable aux autres
mes larmes tombent
seul mon visage les accueille
© Saleh Diab

Saleh-8

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Desde hace un mes dos semanas tres días y medio
veinticuatro minutos y cuatro segundos
me amustio bajo tu silencio
bien situado para ver las ramas
que abandonan a sus árboles en la plaza mayor,
por encima de la iglesia
las oraciones arden y parten en humo
las hojas que revolotean no son sino estrellas
que han perdido su tierra ancestral
y la luz que inunda casas y colinas
no es sino la máscara que lleva de día la noche  
y yo sigo siendo yo
creo en tus manos
esta es una mañana tan parecida a las demás
me echo a llorar
solo mi cara quiere esas lágrimas


© trad: María-José Furió / Foto 2: Saleh Diab

Descongelando a Marguerite Duras, en Mercurio

Duras y Seyrig rodaje India SongMarguerite Duras dirigiendo a Delphine Seyrig en India Song

Ya puede leerse en Mercurio mi crónica de la visita a la gran exposición dedicada a Marguerite Duras en el Palau Virreina, en las Ramblas de Barcelona.

A quienes les interese ampliar información acerca de la recepción y la biografía de Duras, recomiendo la biografía que le dedicó Laure Adler, considerada la más acertada. Y, por la repercusión que ha tenido durante décadas en el medio psicoanalítico hasta hoy mismo, el texto que Jacques Lacan le dedicó : Homenaje a Marguerite Duras, del Arrebato de Lol V. Stein. Pinchando en el texto subrayado encontraréis un enlace a la traducción al castellano. Abajo, la portada de El amante, una vez pasada por el cine, con el retrato de una chica más bonita que la Duras… todo muy años 90, es decir muy clean y muy light.
portada amant duras

Interior del Palau de la Virreina