El banquete del eros intelectual, en Revista Mercurio

Roudinesco-Diccionario amoroso

Hoy se publicaba en Mercurio mi reseña del Diccionario amoroso del psicoanálisis, de la historiadora de la disciplina Élisabeth Roudinesco. Admiro mucho su talento literario y la lucidez que le ha permitido adelantarse a posiciones que hoy se consideran modernas. Demuestra que el psicoanálisis puede dar respuesta a los conflictos que los individuos atraviesan dentro de una sociedad en crisis. Sus retratos psicológicos son impresionantes, aunque en España no parece tener una gran repercusión. Sin lugar a dudas es más sólida intelectualmente que Siri Husvedt, que integra los estudios de psicoanálisis y neurociencia como biografía, pero carece del perfil glamuroso que ayudó a la Husvedt a abrirse un hueco en nuestro mercado. Del trabajo de Roudinesco, en España se conoce fundamentalmente las biografías de Lacan, la recopilación de ensayos Nuestro lado oscuro, sobre las perversiones y sus derivas particulares en el sistema capitalista, publicadas por Anagrama, y la extensa sobre Freud, ya en Debate y con una traducción muy buena. Uno de los efectos inmediatos que consiguió con la biografía de Freud, al margen de las controversias de especialistas de diversas escuelas psicoanalíticas, controversias que suelen escoltarla cada vez que abre la boca o publica una monografía, es que neutralizó las majaderías que Onfray llevaba cierto tiempo propalando acerca de la vida y vicios de Freud. Supongo que todavía hoy tiene valor el buen uso de los datos y archivos de autores.

La remuneración de los autores

Mis traducciones - María José Furió / Liu

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La remuneración de los autores: ¿tema tabú para los editores?

El colegio de autores  (integrado por la ATLF, la SCAM,  la SGDL y el SNAC, que representan el Consejo permanente de escritores, y la Liga de Autores Profesionales) ha considerado que no se daban aún las condiciones para que el acuerdo en 5 puntos, negociado durante los últimos meses con el Sindicato Nacional de la Edición, se firmase el lunes 24 de octubre de 2022. 

Este acuerdo, centrado en una mayor transparencia de la información proporcionada a los autores, constituye solamente una primera etapa de negociaciones más amplias, que incluyen la cuestión de la remuneración. Una cuestión, según la carta de compromiso de abril de 2022 de la exministra de Cultura, Roselyne Bachelot, «incluida hoy en la agenda política» y que ningún responsable político puede ya ignorar.

En septiembre entregamos un documento de trabajo donde sintetizamos nuestras propuestas sobre…

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Visa pour l’image 34: Incombustible en medio de todos los incendios

Jot Down publica mi reportaje sobre la última edición del Festival de fotografía Visa pour l’Image de Perpignan. Grandes reportajes y grandes fotógrafos. En las últimas ediciones se ha dado gran importancia a los asuntos de ecología y protección del medio ambiente, pero este año puede decirse que ha sido el tema protagonista junto a, naturalmente, la guerra de Ucrania. Próximamente subiré fotos que tomé de las expos, que dan idea del interés del público, y los escenarios de exposición.
Abajo: George Steinmetz presentó un gran, en tamaño y calidad, reportaje sobre las Pescas mundiales. La imagen de abajo está tomada con un dron y trata del castigo de los litorales en Mozambique por el uso de sistemas que los desgastan. La segunda forma parte del reportaje Chinafrica, de Paolo Woods; no es este el que presentó en Perpignan, sino Happy pills, pero me interesa hablar de Chinafrica porque trata del nuevo colonialismo en África, que explica en parte la huida de sus habitantes hacia Europa: la explotación de sus recursos por empresarios chinos semi-esclavistas que no favorece a las poblaciones. La foto de Saamer al-Doumy -ganador del premio Visa d’or humanitario del CICR-Cruz Roja– puede entenderse como la consecuencia de la del empresario chino protegido con paraguas. La foto del banner corresponde al reportaje -que no tuve tiempo de ver, ay!– de Acacia Johnson -ganadora de la beca Canon a la mujer periodista de 2021– sobre los «pilotos de vuelo de zonas de difícil acceso en Alaska». El título dice el tema, y las imágenes y videos

Todos los años se concenden varios premios y becas, se celebran retrospectivas y se rinde homenaje a uno o varios fotógrafos clásicos en vida. Este año, Goran Tomasevic ha recibido el Visa de oro, su expo es apabullante, por la variedad de asuntos y conflictos que ha fotografiado; sus retratos son impresionantes. Las dos principales retrospectivas las han protagonizado dos veteranos de los que crean escuela: Eugene Richards y Françoise Huguier, una fotógrafa que me gusta mucho, con un estilo muy elegante, un tratamiento de la luz en interiores muy cuidado y una personalidad muy simpática, de la que hablaré en otro momento.
Richards es un clásico de los años ’70, en el reportaje cuento cómo llegó esta expo a Perpignan y también quiero hablar de él en otro post. Por cierto que en su caso se demuestra lo que llevo diciendo desde el principio: las nuevas tecnologías y las redes sociales pueden beneficiar de la mejor manera a los fotógrafos de larga trayectoria y personalidad consolidada.

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WASHINGTON, DC – DECEMBER 1990: After the birth of his first child, new father Jim Vogt kisses his wife, Sarina, at Georgetown University Hospital in December 1990 in Washington, D.C. Jim hadn’t noticed that the baby was a boy, whom the couple named Zachary. Eugene Richards

Traducir con Power Point: subtítulos para el teatro de «Misericordia»

Mis traducciones - María José Furió / Liu

Ensayo de Misericordia, escrito y dirigido por Emma Dante, luces Cristian Zucaro con Italia Carroccio, Manuela Lo Sicco, Leonarda Saffi, Simone Zambelli. Coproducción del Piccolo Teatro di Milano – Teatro d’Europa, Atto Unico / Compagnia Sud Costa Occidentale, Teatro Biondo di Palermo. Foto © Masiar Pasquali


El viernes se publicó en la revista Vasos Comunicantes de la ACETT mi artículo sobre la traducción de los subtítulos para el público teatral de la obra italiana Misericordia, de Emma Dante.

Fue una experiencia muy agradable, que me llegó gracias a una colega belga. En cuanto al sistema de traducción con Power point, el punto a señalar es el de la comunicación a distancia gracias a la posibilidad de incluir comentarios al margen, que no alteran el texto traducido, así como el de trabajar a varias manos mediante la opción «compartir». En este proyecto, solo tuve un interlocutor, pero la posibilidad…

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Muchas muertes silenciosas antes de renunciar

El problema de amenazas con que se encuentra Lucía Etxebarria desde que decidió, valientemente en mi opinión, contestar la campaña por la ley trans que lidera Irene Montero, ministra dentro del gobierno de coalición español, refleja hasta el hastío el momento cultural y político que vivimos en España. Cuando gobierna la izquierda, –o como ahora una coalición de centro izquierda (PSOE) y de socialdemócratas radicales (lo cual puede parecer incongruente de no ser por lo derechizado que está el PSOE) mezclados con otras corrientes de izquierdas (Podemos)–, la derecha enciende el motor de la crispación. La paradoja es que creo que Etxebarria tiene razón al esgrimir el argumento de la ciencia para contestar a esas campaña de la identidad de género como algo «sentido». No cita fuentes, para variar y flaco favor hace así a su posición.

Etxebarria ha entrado al trapo de refutar los argumentos que defienden Irene Montero y diferentes organizaciones por varios motivos, incluidos de carácter ideológico. Hay que reconocerle el valor de haber machacado con el asunto y presentado información contrastada, en lugar de limitarse a oponer opiniones y sentimientos, para sacar la discusión, el debate, del restringido circuito de las minorías interesadas/afectadas por el tema trans.
No puede extrañarle a nadie si digo que esa ley se encuentra entre las últimas de mis preocupaciones. En su momento, siguiendo muy distraidamente la polémica que puso en la picota a la autora de la serie de Harry Potter, me pareció que la persecución buscaba cobrarse piezas relevantes. Pero también es interesante ver y analizar cómo operan los grupos de presión -de la tendencia que sea–. Lo que hoy llaman cultura de la cancelación solo tiene de novedad el nombre y el que sus motores, agentes, usuarios, son colectivos/personas que hasta la fecha habían sido perseguidos, censurados, expulsados de cualquier circuito de poder y de liderazgo.
Muy ingenuo hay que ser para no darse cuenta de que las acusaciones de cancelación suelen venir de quienes han sido siempre canceladores o censores por «derecho natural», es decir por preminencia social o económica, o de sexo.
Lo escribo con cierto hastío y sabiendo que el eco que una determinada contestación al poder tiene depende del renombre de la pieza a batir. En este sentido, la campaña de Etxebarria puede ganar adeptos pero el fin último, y por eso lo alberga una revista, The Objective, financiada por una derecha que no se llama abiertamente ultraderecha por mera estética. El nombre de la revista no debe entenderse como de la familia de la independencia y la objetividad sino de la finalidad y la meta. El objetivo de la revista así llamada es contribuir al triunfo de la derecha ultraliberal: contratar a firmas como la de Lucía y Olmos no tiene que ver con atraer a pensadores o a lectores independientes sino con aprovechar lo borroso de los lindes ideológicos en que ambos se mueven para poder fingirse progresistas mientras trabajan por la vuelta de sistemas reaccionarios.
Un ejemplo de esta ceremonia de la confusión se ofrece de nuevo en el escarpado asunto de las denuncias de abusos sexuales o psicológicos. Ya lo escribo con fastidio y da rabia que a estas alturas del siglo nos encontremos tan retrasados en valentía de la reflexión y tan faltos de conceptos sólidamente establecidos, precisamente avalados por la ciencia, como le gusta a la Etxebarria.
Leí la noticia de la muerte del director de teatro, y profesor en el Institut, Joan Ollé; murió de forma repentina a los 66 años de un infarto al corazón. Pensé que era una prueba más de que el estrés mata, el estrés emocional se entiende. La vergüenza, la humillación, el silenciamiento matan. La ciencia que ahora lo estudia todo también ha estudiado como y en qué medida sube la presión arterial de los subordinados con cada humillación callada, por el mero hecho de deber obedecer órdenes, por ver anulada la autonomía. La mayoría de lectores estarán enterados de que Ollé fue uno de los profesores acusados por varias alumnas y exalumnas del Institut del Teatre de abuso sexual y de abuso de poder; al ser el único que aún ejercía cuando saltaron las acusaciones, fue apartado del cargo y más adelante dimitió la directora del centro -público y se paga con nuestros impuestos–, dándose golpes en el pecho por no «haber sabido» gestionar adecuadamente la situación antes de que se convirtiera en clamor.
Es fácil ver en el infarto de Ollé la expresión de la impotencia a la hora de responder a una situación en que la verdad es más compleja que la acusación resumida en términos acuñados «abuso sexual», «abuso verbal» y «abuso de poder», hoy muy banalizados.
Lo extraño es que nadie responda a las «líneas de defensa» esgrimidas por abogados espontáneos de Ollé y de otras eminencias acusadas de despotismo y de abuso del cargo. Enterrado el director de teatro y profesor contestado, se entierra el problema de base, que sigue ahí. La defensa, como la que publicaba hace poco también en The Objetive el editor Andreu Jaume –quien también defendía a Jordi Llovet en el mismo sentido en otro artículo con fervor digno de mejores causas–, bajo el patético título Las dos muertes de Joan Ollé, se apoyaba en que los grandes artistas son a veces con sus discípulos muy duros, y es lícito que sean groseros, tiránicos y despóticos porque son genios. El axioma se puede presentar al revés: como es grosero, despótico, como insulta a la alumna y la veja y la trata como a puta barata, es más que probable que sea un genio. Como ocupa un cargo de relieve y la otra está ahí para aprender, como hay tal disparidad de fuerzas y de expectativas, por esa misma fuerza de las verdades de superficie quien tiene razón es el profesor. A los alumnos se los tacha de blandengues por derrumbarse y protestar, pero me cuesta ver a Andreu Jaume, y a tantos como él que han ocupado muy jóvenes posiciones relevantes, aprendiendo a base de insultos y de vejámenes. Más bien es una mala suerte reservada a otros, a gente que consideran una amenaza a su posición y/o privilegios.
No entiendo por qué no se observa la situación desde el otro lado, desde el de todas las mujeres que renunciaron a cursos, a trabajos, a colaboraciones, a profesionalizarse en su vocación, porque no soportaban pagar el precio, fuese la vejación verbal o sexual. Porque a ese precio no merecía la pena continuar. Porque la amenaza de verse desprestigiadas profesionalmene era muy cierta. Estoy convencida de lo que digo y de tener razón porque formo parte de ese grupo.
Una de los argumentos para redignificar al acusado es politizar el caso. No se trataría entonces de alguien al que ha alcanzado el tiempo del me too, sino de alguien puesto en la picota por poderes más importantes que un grupo de niñatas -que acusan al docente de dureza o acoso para esconder su falta de talento–: en este caso las corrientes independentistas que gobiernan Cataluña y tienen colocados, o pendientes de colocar, a sus huestes en los diferentes organismos culturales, económicos, de educación, etc.
Dicen que el nuevo poder indepe se ha cargado a personas contrarias al procés utilizando las acusaciones ligadas a las corrientes feministas y por ser verdad esta afirmación –es una realidad constatable que a menudo aprovecha a candidatos del sector indepe la vacante que deja el expulsado–, parece que ha de negarse la acusación de abuso de poder y otros delitos. Hay que reformularlo de otra manera: hay más casos de abusos de poder que quedan tapados e impunes y no se denuncian porque no hay poder político u otro poder consistente al que su denuncia y juicio le reporte ventaja.


© Fusilamiento de Torrijos en las playas de Málaga de Antonio Gisbert Pérez, Museo del Prado

El sentido del tiempo en la narrativa de Javier Marías: Negra espalda del tiempo y Así empieza lo malo, en El Rinconete

Ha muerto Javier Marías demasiado pronto. (Qué disgusto!!!) Varios títulos excelentes para recomendar de entrada: Corazón tan blanco y Negra espalda del tiempo me gustan especialmente.

DE LA HABANA HA VENIDO UN BARCO CARGADO DE...

macbeth-poster-fassbender-p Michel Fassbender llega a casa por Navidad en la última adaptación al cine de un Shakespeare

Aquí está el primero de dos artículos dedicados al tratamiento del tiempo en la narrativa de Marías. En su momento me gustó mucho Negra espalda del tiempo, y no tuve con quién compartir mis impresiones porque en mi entorno nadie lo había leído, y quienes sí lo leyeron no entendieron ni gota del asunto de la autoficción. Se le recriminó mucho la vanidad y etcéteras habituales. Releerlo me ha dado más razones para justificar por qué me gustó ésta más que otras obras suyas: entre otras cosas, por cómo se demuestra que un escritor puede hacer siempre de su capa un sayo, como también hiciera la Duras, descontenta con la adaptación al cine en clave lolitera de su L’Amant. Vi la adaptación de Gracia Querejeta del episodio extraído de Todas las almas

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Cada día es del ladrón: Padura vuelve por sus fueros

Habana en ruinas Cubanet

El título de una crónica -excelente  y de lectura recomendable– de Teju Cole me sirve para titular mi asco y frustración al ver cómo se agasaja a Padura en el diario El País (y pronto en el resto de publicaciones). No recordaba yo la respuesta que le di a la directora de una publicación extranjera que me confirmaba el interés en publicar un artículo sobre el novelón de 2020; me la refrescó a principios de verano con su mensaje de «fuera de la oficina» (dichosa ella: yo llevo 18 años sin poder pagarme vacaciones y las últimas fueron justamente a Cuba para documentarme de cara a esa novela que tanto beneficio les ha reportado al santo de Tabernes y al cubano falsario.)
A mi propuesta de reseña, la académica respondía amabilísima con una contrapropuesta para enviar un artículo más largo en el que cabía una mayor libertad de enfoques y contenidos. Obsérvese que se trata de colaboraciones académicas y por lo tanto gratuitas: hasta ese extremo llegaba mi interés por la realidad cubana y su plasmación literaria. Por desgracia, para cuando llegó su mensaje yo tenía ya indicios de sobras del plagio, de modo que respondí tan agriamente como puede leerse a continuación:

«Gracias por su correo y por la propuesta. Lamentablemente, la nueva novela de Padura me ha parecido muy mala, concebida para un gran público al que se le sustrae la problemática de la diáspora y de los conflictos creíbles de las personas que deciden quedarse. Se hace muy evidente que los nuevos propietarios de la editorial, Planeta, que mantiene el nombre pero no los objetivos de la original Tusquets, tratan de conseguir un éxito del calibre de Patria, de Aramburu.

Dudo que una publicación como XXXX esté dispuesta a publicar un artículo no solo negativo sino además duro con la falta de honestidad que demuestra Padura en esta novela.

Sus 600 páginas se hacen insoportables, especialmente para aquellos lectores que conserven su sentido crítico y hayan leído algo de los escritores que sufrieron las represalias del castrismo y han demostrado desde su exilio la calidad que no se les permitió dar a conocer en su país.

Propuse con mucha esperanza la reseña de esta novela, pero no podía imaginar que un escritor que ha alcanzado la visibilidad que hoy tiene Padura fuese capaz de entregar un texto semejante.

Vale decir que no soy la única que ha expresado su decepción ante Como polvo en el viento; que sea candidato al Nobel no me extraña considerando los escándalos que rodean la concesión de este premio.

Creo que sería una pérdida de tiempo para todos dar publicidad a esta novela.
Un atento saludo,


Foto: calle de La Habana en ruinas con hotel de lujo al fondo. De Cubanet.
Aprovecho para comentar que la crónica de Cole ofrece una perspectiva original porque le da la vuelta a la imagen del negro victimista y a los tópicos que acostumbran a transmitir sobre los afroamericanos o afroeuropeos en cualquier género que se nos ocurra. De origen nigeriano y madre alemana, podría decirse que es, como Rimbaud, un «falso negro». Al margen del argumento de base –su decepción al regresar a su ciudad/país de origen aquí, por la corrupción y corruptelas; sus paseos por Nueva York, donde trabaja como psiquiatra, en Ciudad abierta–, destaca la crítica que hace a las inercias de sus «hermanos» de raza. Es un explorador a la manera de Kapuscinski, pero de Nueva York o de ciudades europeas, al que su piel negra le sirve de camuflaje y su apabullante cultura de afilada arma de análisis. Es también un pequeño burgués que observa con no siempre disimulado desdén los deslices y autoindulgencias ajenas y de qué modo el racismo está incrustado como una guerra de posiciones. Es decir que le da la vuelta a la afirmación con que Padura se descarga: el cubano viene a decir que solo quien no pasa dificultades puede permitirse el lujo de ser honrado. Si eso fuese cierto, yo tendría que estar asaltando cajeros y estafando a Hacienda y aquí estoy anotando concienzudamente hasta el último céntimo que tengo pendiente de pagar. Tengo comprobado que quien más roba es el que está más seguro de su impunidad. Volveremos sobre el asunto…

Hospitalet de Llobregat y la moderna arquitectura postmarxista

De ida y vuelta a Hospitalet, me llevé la cámara para descubrir zonas de Barcelona que no había visitado nunca. Donde hoy se levanta la Ciudad de la Justicia y en los alrededores había edificios destinados a la población obrera instalada durante las oleadas migratorias de los años 50 en adelante. Las tres últimas imágenes son del distrito San Martín, si no me equivoco, con nuevos focos de migración, esta vez extranjera.

«La desaparición», tecnología 8k y objetivos anamórficos

La desaparición, de Rubén Alonso, interpretada por Miguel Ángel Solá y Marta Nieto. Considerando el peso que tiene el cine de entretenimiento y grandes presupuestos, se entiende la importancia y necesidad del circuito de festivales para dar a conocer proyectos tan interesantes y en algunos aspectos tan exigentes como esta película.
Me ha alegrado que me saquen de mi zona de confort, por mucho que quepa en ella 😀

La película se estrena el próximo 7 de octubre en Filmin.

Puede leerse el artículo en Mercurio.

Las pinturas de Francis Bacon y Lucian Freud sirven de inspiración visual para la puesta en escena de la presencia y emociones del protagonista, soberbiamente interpretado por Miguel Ángel Solá.